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Al borde del acantilado- Olganuk

Olganuk – Relato corto romántico contemporáneo

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Al borde del acantilado

No sé en qué momento, me ví asomada a “nuestro” acantilado.

No sé en qué momento, la cordura estaba abandonando mi mente poco a poco.

No sé en qué momento, fui consciente de lo que podría pasar, si llegaba a saltar.

Al borde del acantilado de Olganuk
Al borde del acantilado. Relato corto enviado por Olganuk

Solo sé que si lo hacía, no vería nunca más el sol en mi despertar, ni la nieve cayendo lentamente a través de la ventana, ni el arco iris aparecer después de la tormenta, ni las miles de estrellas cuando se agolpaban en el cielo, en un día de verano.

No vería nunca más, ponerse el sol cuando estábamos abrazados mirando al horizonte, ni su sonrisa cuando me daba esos buenos días, con tanto cariño.

No escucharía nunca más su respiración, cuando el sueño le vencía… ni el canto de las golondrinas anunciando la tan esperada primavera, ni las risas de las parejas cómplices. Tampoco escucharía la música, que tantas horas llenó en nuestras vidas, nuestras canciones favoritas, aquellas que solo tenían un significado especial para nosotros dos. No escucharía nunca más, el ladrido de Venus dándome la bienvenida al llegar a casa.

La mujer llorando Al borde del acantiilado
La mujer bajo la lluvia Al borde del acantilado. Relato corto de Olganuk

No olería la tierra mojada después del paso de la lluvia, ni el mar al pasear por la orilla de la playa… ni su fragancia, esa misma que buscaba cada noche entre sus brazos, en la almohada, en su ropa. Ese aroma se metió tan dentro de mi mente, que allí se ha quedado grabado para siempre. Son tantos recuerdos… tantos.

Noto las lágrimas resbalando por mi mejilla, al igual que ayer, que la semana pasada, que hace dos meses. No ha cambiado nada.

No acariciaría nunca más su rostro, sus labios… esos labios que si cerraba los ojos, podría dibujarlos en un lienzo, sin miedo a equivocarme. Hasta ese punto tengo memorizados sus rasgos en mi cabeza.

No podría volver a tocarlo, ni sentir de nuevo sus latidos al apoyarme en su pecho. Ni sentiría sus brazos rodeándome la cintura, en aquellos momentos que más lo necesitaba, animándome a no tener miedo a equivocarme. A no decaer en el intento.

La pareja de Al borde del acantilado
Pareja de Al borde del acantilado. Un relato corto enviado por Olganuk

No le volvería a sentir dentro, muy dentro de mí.

No le escucharía nunca más decir que me amaba, o sus palabras de aliento, diciéndome que no me preocupara, que todo saldría bien.

Estaba en una encrucijada y no sabía que decisión tomar, pero fue tan solo un segundo, un instante, en el que volví a la realidad, a mi realidad y allí estaba yo. Seguía asomada a aquel precipicio, perdida, asustada…

Entonces recordé una frase, que algun día leí navegando por Internet:

La muerte está tan segura de vencer, que nos da toda una vida de ventajas.

Y pensé: quiero aprovecharme de todas esas ventajas, sí. Al final vendrá igualmente a buscarme. No podré escapar, ni tendré donde esconderme. Entonces ¿por qué ponerle las cosas tan fáciles a la dama de negro? Si me va a ganar la partida sí o sí, más tarde o más temprano, ella decide siempre.

Una mujer al borde del acantilado
La mujer de negro Al borde del acantilado. Relato corto enviado por Olganuk

Pues que sea más tarde. Se lo quiero poner difícil. Quiero que sea ella la que elija, la que decida cómo, cuándo y dónde. Pero quiero ser yo, quien viva el ahora, el momento, lo que me queda de vida.

Y así la cordura, volvió de nuevo a formar parte de mi mente y se fue colando por los senderos más oscuros de la misma. Volvió a formar parte de mi ser.

Volvió de nuevo, para tomar las riendas de mi vida.

Volvió de nuevo a ser importante, tanto como para no desfallecer y seguir adelante.

Comprendí que él, ya no volvería nunca más. Que todo lo que nos gustaba hacer juntos, podría volver a hacerlo pero con una diferencia, con una gran diferencia: ya no estaría a mi lado, junto a mí.

Y dejé escapar todas las lágrimas que se fueron quedando aprisionadas, en lo más hondo de mi corazón durante meses.

Me dejé caer de rodillas, levantando el rostro hacia un cielo gris, tan gris como mi alma, implorando un poco de paz, solo eso, un poco de paz para poder seguir viviendo con esta soledad que no elegí, que no decidí. Una soledad obligada, impuesta.

Relato corto Al borde del acantilado
LLuvia al borde del acantilado. El relato corto de Olganuk

No obtuve ninguna respuesta. Tan solo sentía las gotas de lluvia resbalar por mi rostro y una suave brisa que tenía compasión de mí.

Y grité, aunque mi voz se desvanecía en el aire: ¿Quién me arranca este dolor? ¿Qué pacto tengo qué hacer y con quién para no sentirlo?

Y de nuevo no obtuve respuesta alguna.

Y decidí dejarlo marchar. Dejé que se fuera para siempre, mientras continuaba asomada al borde del acantilado que tantas veces fue escenario de nuestro amor y, que un día, fue el mismo que me lo arrebató.

 Relato corto enviado por Olganuk @Olganuk


Este ha sido el relato corto de hoy. Un escrito enviado por la seguidora de nuestra web Picaronia, Olganuk y cuyo nombre es Al borde del acantilado.

¿Os gustaría ver vuestro relato corto en nuestra web? No dudéis en enviarnos vuestra historia romántica, a nuestro correo electrónico: [email protected] Serán todos publicados en orden de llegada.

¡¡Nos vemos la semana que viene!!

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14 Comments

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  1. Siempre supistes escribir y nunca te decidistes,me alegro que lo ayas echo,seguro que habrán más,enhorabuena, es muy bonito

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